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Categoría: Ocio

En el enrevesado mundo de Escher

El pasado martes asistí a una exposición de más de 200 obras del famoso grabador, intelectual, matemático y artista subrealista Maurits Cornelis Escher en el Palacio de Gaviria, una preciosidad de emplazamiento escondido en pleno centro de Madrid que llevaba cerrado desde hacía aproximadamente una década. Este palacio, obra del arquitecto Aníbal Álvarez Bouquel, fue mandado construir siguiendo el modelo de los palacios renacentistas italianos por el Marqués de Gaviria, un rico banquero del Siglo XIX, quien lo utilizó como una “discoteca” de lujo. Lo más impresionante de este sitio fue, sin duda, los frescos del techo, realizados por Joaquín Espalter y Rull, los cuales descubrí por pura casualidad mientras soltaba un suspiro teatral en una conversación en la entrada.

Esta exposición, producida y organizada por Arthemisia Group en colaboración con The M.C. Escher Foundation, trae los trabajos más conocidos de Escher, entre los que se encuentran obras como Mano con esfera reflectante o Relatividad, también conocida como La casa de las escaleras y ha tenido muy buena acogida internacional, habiendo pasado por Roma, Treviso, Milán o Bolonia y acumulando unas 700.000 visitas hasta ahora.

A pesar de que no soy una gran seguidora de este artista, hay que reconocer dos cosas: era un hombre con un gran talento y la exposición fue muy completa, incluyendo “juegos científicos”, como por ejemplo una sala forrada de espejos, que hacían más llevadera e interesante la visita y que suponían una explicación más visual y práctica a lo que el audioguía iba explicando sobre sus obras. Sin embargo, bien es cierto que para mi gusto, el encargado de la iluminación no parece estar en su mejor momento: las salas estaban en una penumbra excesiva, y las pantallas táctiles con las explicaciones tenían un brillo lo suficientemente alto como para que no pudiera mirarlas más de 5 segundos seguidos (y a pesar de que tengo algo de fotofobia, varias personas coincidieron conmigo en este aspecto).

La exposición se dividía en siete fases: Primer período, Teselaciones, Estructura del espacio, Metamorfosis, Paradojas geométricas, Obras por encargo y Eschermanía. Personalmente, la que más me llamó la atención fue la de Teselación, donde se hace un recorrido por una de las etapas más importantes de la vida del artista: su visita a Córdoba y a la Alhambra, donde descubrió el arte islámico y la azulejería andalusí, que le inspirarían para cambiar su estilo (antes era más asiduo a temas paisajistas) hacia la teselación con figuras de animales, predominantemente aves, peces y anfibios, siempre basándose en cálculos matemáticos.

Escher fue un artista que no destacó demasiado en vida. Sin embargo, tras su muerte ha servido de inspiración en numerosos ámbitos como el cine (con películas como Dentro del laberinto), la música (en una de las portadas de los discos de Pink Floyd, por ejemplo), en publicidad (como es el caso de Ikea), en ciencia, diseño de ropa… hoy en día Escher es un referente en muchos campos, algo que se muestra muy bien en la fase de Eschermanía de la exposición, donde tienen pequeñas muestras del legado de este artista poliédrico tan pluriempleado y con un mundo personal muy enrevesado que supo plasmar muy bien en sus obras, en las que muestra una obsesión por llenar el plano con techos que son paredes y suelos al mismo tiempo y escaleras que suben y bajan a la vez, cosas que al parecer estaban inspiradas en sueños que el propio Escher tenía.

Sea como fuere, fue una visita grata y recomendable. Abajo habrá más información sobre la exposición y mientras tanto, dejo las obras que más me gustaron para que tú, que estás leyendo esto, busques una explicación de cómo este hombre fue capaz de componerlas con litografía y xilografía, donde un solo trazo mal hecho puede provocar que tengas que volver a empezar de cero.

  • Cintas de Möebius II (Hormigas rojas)

Fechas
2 febrero – 25 de junio 2017

Localización
Palacio de Gaviria. Calle Arenal, 9 (Madrid)

Horario
Lunes, martes, miércoles, jueves y domingo de 10h a 20h
Viernes y sábado de 10h a 21h (la taquilla cierra una hora antes)

Venta de entradas
Anticipada: www.ticketea.com
Presencial: taquilla de Palacio de Gaviria

Precios
General 12€
Reducida 10€

Web
www.eschermadrid.com

¿Y tú: querrías pasarte a ver la exposición? Cuéntamelo en los comentarios.

El primer día – Marc Levy (Reseña)

SINOPSIS

Una preciosa historia de amor que habla del encuentro entre una arqueóloga que busca al primer hombre, y un astrólogo que busca la primera estrella.
Un misterioso objeto se encuentra en un volcán inactivo cambiará para siempre la vida de Adrian y Keira. Juntos se embarcan en una aventura extraordinaria, que les lleva desde las orillas del lago Turkana en el corazón de África a las montañas de China. Tratan de revelar los secretos ocultos del objeto y responder a la vieja pregunta: ¿cómo empezó la vida?

VALORACIÓN

  • Lo mejor: esa mezcla que supone esta novela entre El código Da Vinci de Dan Brown y El testamento maya de Steve Alten. Muy lejos de ser “una historia de amor”, como asegura la sinopsis, es una historia aventuras y acción que engancha de principio a fin.
  • Lo peor: no nos engañemos; el hecho de que la sinopsis describa esta novela como una historia romántica y que en la portada nos hayan colocado un “La aventura de amar como nunca te la han contado” ha sido algo muy pretencioso. La “historia de amor” (si es que se le puede llamar así) es totalmente secundaria en esta novela. Sin embargo (y de hecho, en la segunda parte de esta bilogia comprobaría que los finales no son el punto fuerte de este autor), llegando al final aparece una necesidad imperiosa de meter todo ese “romanticismo” que no ha habido durante las 490 páginas anteriores. Creo totalmente que eso no era en absoluto necesario y que forzarlo ha sido una mala idea.
    ¡POSIBLE SPOILER! al final de la historia Adrián comienza a decir repetidamente “amor mío” refiriéndose a Keira, algo que no encaja en absoluto con el personaje y que, en mi caso, hizo que dejase de gustarme.
  • Personaje que más me ha gustado: No es que ninguno de los dos protagonistas principales se hay ganado mi corazón. Por contra, los secundarios me han gustado bastante más en general, y de entre ellos, Walter, un personaje que va cobrando importancia con el avance de la novela y al que  le cogí muchísimo cariño. Walter es el típico personaje normal y corriente al que precisamente por eso se le termina adorando.
  • Personaje que menos me ha gustado: Keira, pero con letras mayúsculas. No es ni mucho menos la típica protagonista femenina, sino todo lo contrario, pero una parte de mí la encontró tremendamente repelente. Sinceramente, creo que Levy se emocionó un poco con el concepto de “mujer fuerte e independiente”.
  • Frase favorita: En traje de chaqueta, con bata de científico o disfrazado de payaso, el niño que has sido permanece siempre dentro de ti (36)

OPINIÓN PERSONAL
A pesar de que es una historia que me ha encantado de principio a fin, también es cierto que ha tenido sus más y sus menos, y una de las cosas que más me han llamado la atención han sido las incoherencias. A todo libro se le escapan esas pequeñas cositas en las que prácticamente nadie repara, pero en mi caso no puedo evitar fijarme en cosas como que los personajes vayan a un pueblo situado en una pequeña isla dejada de la mano de Dios todo el mundo hable un perfecto inglés y pueda comunicarse perfectamente con nuestros protagonistas ¡POSIBLE SPOILER! (ya que, a pesar de que Adrian es de allí, Walter no lo es, e igualmente se comunica perfectamente con todo el mundo) o esos diálogos tan poco realistas, tan elaborados y tan poco espontáneos, incluso cuando es un niño pequeño al que hace un par de años han enseñado a hablar.

Sin embargo, algo que valoro mucho es que se nota que el escritor se ha documentado en astronomía y arqueología antes de comenzar a escribir. No es que te redacte toda una teoría, pero puedes ver perfectamente que controla nociones básicas de ambos ámbitos y esos son los pequeños detalles que hacen buena una historia. Otro de esos pequeños detalles que aprecié enormemente es que a los personajes no relevantes no se les pusiera nombre. Es decir, los personajes que no tenían más función en la historia que la que ejercen en un momento concreto de esta pasan a ser “el jefe de…”, “el tío de…”, “la hermana de…”. Al contrario que lo que me pasó en Amor y sangre, no tuve que preocuparme en recordar nombres inservibles.

Levy sabe cómo enganchar al lector, y eso se nota. Una de mis partes favoritas de la novela es un fragmento en el que se suceden muchos párrafos cortos contando qué le va pasando a cada uno de los personajes. Me parece una forma muy ágil y dinámica de avanzar la historia cuando no tienes mucho que contar y quieres que pase el tiempo por la razón que sea. Fue un recurso de lo más original que me agradó enormemente. Además, la pluma del autor no es nada compleja, y aunque la variación entre la primera persona (en los capítulos narrados por Adrian) y la omnisciente (en el resto de los casos) se le fue un poco de las manos en algunos casos, sabe cómo intrigar con un argumento que pisa muy fuerte, de modo que desde el principio de la historia querrás saber cómo termina todo este misterio… y aquí viene lo malo (al menos desde mi punto de vista), porque cuando ya llevas la lectura bien avanzada te das cuenta de que es imposible que en 50 páginas se vaya a desenmarañar todo el asunto y, efectivamente, así es. A su favor, diré que cuenta con un gran final a nivel argumental y que se queda en la mejor parte, de modo que Levy supo perfectamente cómo hacer su trabajo para que nada más terminar la primera parte, fuese a comprar la segunda.

Sinceramente, pienso que El primer día es una novela más que recomendable, a pesar de que tanto la sinopsis como la nota de portada lleven a confusión. Como novela de aventuras es un gran libro y desde el primer momento comienzan a suceder cosas sin parar, de manera que a pesar de su extensión, es fácil de leer. Sin embargo, y aquí llega la parte más importante, al igual que recomiendo leerlo, recomiendo también leer solo la primera parte y dejarlo como una novela de final inconcluso, ya que después de leer La primera noche no me quedó muy buen sabor de boca. ¿Y vale la pena leerlo para dejarlo “sin final”? En mi opinión, sí.

“El tiempo no lo borra todo, algunos instantes permanecen intactos en nuestras memorias sin que sepamos por qué lo hacen unos más que otros. Quizás sean algunas confidencias sutiles que la vida nos ofrece en silencio” (394)

¿Y vosotros: habéis leído la novela? ¿Pensáis hacerlo? Contádmelo en los comentarios