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MI PORQUÉ

Siempre he sido una de esas personas que se niegan a cortarse el pelo, algo que ahora, visto en retrospectiva, me parece absurdo. Nunca me he preocupado por cuidarme el pelo, cepillarlo debidamente y las veces que se supone que se debe cepillar… ¡ni siquiera aún entiendo la diferencia entre crema y mascarilla!… por no mencionar que pocas veces lo he llevado suelto los últimos años, sino que mi peinado ha sido una cola de caballo permanente. ¿Qué sentido tiene tener una larga melena que cuelga por debajo de tu trasero entonces?

Soy consciente de que hay muchas chicas para las que su pelo significa mucho, y en mi entorno tengo más de un ejemplo: chicas con largas melenas que miman y cuidan como lo hago yo con mi gata y evidentemente no es mi intención criticar a estas personas con este post. Mi cuerpo es un templo y es lo más importante que puedo llegar a tener en esta vida, al igual que yo hago ejercicio, estas personas se preocupan por su pelo ¿tiene algo de malo? la respuesta es no. En mi caso, sin embargo, cargaba con casi 3kg de peso (y no es una expresión) en mi cabeza que lo único que me generaban era dolor de cabeza, cuello, espalda y un estorbo cada vez que subía la cremallera de mi abrigo y me lo pillaba, dormía y me pillaba el pelo con la axila… incluso alguna vez he llegado a cerrar la puerta del coche y dejarme el pelo pillado. Sí, puede que yo sea un desastre (que también), pero desde hace poco más de un año una pregunta ha ido resonando más y más fuerte dentro de mi cabeza: ¿Qué hace una persona como yo con un pelo como este?

Solo una vez en mi vida he tenido el pelo corto y francamente pensé que iba a ser la primera y la última porque peor no podía quedarme, pero ¿y qué? el pelo crece y hace mucho que ya no me importa mi aspecto físico ni la opinión de los demás, sino cómo me sienta por dentro y estar a gusto conmigo misma. Así que enterarme de que podía donar el pelo a personas tratadas con quimioterapia o afectados por la alopecia fue lo que me hizo decidirme del todo: debía dar el paso.


MI PRIMER INTENTO

Cuando tomé definitivamente la decisión tenía una larga melena que me llegaba a la parte superior de los muslos y fue una decepción darme cuenta de que por más largo que fuera era imposible de donar: había pasado dos decoloraciones, varios tintes fantasía rojos y uno negro con las puntas rojas. Además, después de todo aquello, no le había dado ningún cuidado especial: lavar con champú, una crema de pelo para no arrancarme la cabeza cada vez que me cepillaba y listo, así que después de concienciarme y resignarme, decidí cortarme todo lo que tenía dañado y volver a empezar. Esto fue a principios de diciembre de 2015 y me quité unos 30 cm de pelo, dejándomelo ligeramente por debajo de los hombros. Ahí fue cuando comenzó este tedioso año cuidándome el pelo como nunca me lo he cuidado: prácticamente ninguna exposición al calor (sin secadores ni mucho menos, planchas) y una rigurosa rutina al lavarlo de aceite de argán, champú, crema-mascarilla, sérum y dos sprays que utilizaba de forma alterna. Ha sido muy difícil para alguien que no está acostumbrado a tener ningún tipo de rutina con productos cosméticos, pero el resultado ha merecido la pena. Es por eso que este pasado 28 de diciembre de 2016 he dado por fin el paso.

Unos 40 cm de pelo que se van directos a conformar una peluca para alguien que los necesita más que yo. Han sido los 40 cm de pelo que más he cuidado (y que voy a cuidar) en toda mi vida, pero ha merecido la pena. Las personas cambiamos y a pesar de que a mi yo pasado esto le habría parecido un “pelicidio”, mi yo presente tiene ya poco que ver con él. Parece solo un corte de pelo sin más, pero es mucho más: hay gente que cuando se corta el pelo, se siente diferente. Yo me sentía diferente y es lo que me ha llevado a hacerlo.


CÓMO DONAR EL PELO

En mi caso tenía dos opciones: Mechones solidarios o Pekelucas. La primera organización está situada en Málaga, y la segunda, en Madrid, así que por localización me venía mucho mejor Pekelucas. Sin embargo, ahora mismo ha habido tantos voluntario que están hasta arriba de pelo y no necesitan más donantes. Es por eso que siguiendo las instrucciones facilitadas por Mechones solidarios, mi pelo está a punto de partir en un sobre hacia Málaga. Evidentemente, estas son dos de las opciones que tenemos en España, pero tanto en territorio español como en el resto del mundo hay muchas más organizaciones que se dedican al mismo fin, sólo hay que buscarlas e  informarse mínimamente de que sean empresas acreditadas y de confianza. Además, también hay peluquerías que tienen tratos con estas organizaciones y que te cortan el pelo por un precio simbólico de unos 5€ y después envían tu pelo gratuitamente.

Algunos de los requisitos que te piden estas organizaciones son que tengas el pelo mínimamente cuidado (algunas te pedirán que no lo hayas teñido nunca, otras te dejarán aún teniéndolo teñido, siempre que no esté muy estropeado), que la cantidad que estés dispuesto a cortar sea de mínimo 20 cm (algunas te pedirán 30 como mínimo), que no tengas más de un 5% de canas (se recomienda ser menor de 35 años generalmente) y que todos los mechones tengan aproximadamente la misma longitud (en el caso de tener el pelo a capas, comenzarían a contar en la capa más corta).

Finalmente, tanto si quieres ir en persona, enviarlo o dejárselo a una peluquería que sepas que tiene un acuerdo con estas organizaciones y que lo van a donar, tendrás que anudarte el pele en una cola de caballo o una trenza y dejar el pelo bien sujeto. Además, después de que te den tu pelo, tendrás que envasarlo al vacío o guardarlo en una bolsa de papel, protegiéndolo de la luz y manteniéndolo en un lugar fresco y seco hasta que vayas a donarlo. Otra de las cosas a tener en cuenta es que no debes lavar ni peinar el pelo después de cortarlo.

Si estás dudando sobre qué hacer, yo lo recomiendo: al fin y al cabo, el pelo crece, y estás contribuyendo a que alguien pueda volver a disfrutar de su pelo como si le estuvieras dando una parte de ti. Si tienes más dudas sobre este tema, puedes dejármela en los comentarios o investigar en las páginas de Mechones solidarios y Pekelucas.

¿Y vosotros: habéis donado pelo alguna vez o estáis pensando en hacerlo? ¿Sois donantes de alguna otra cosa? Contádmelo en los comentarios.

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